09 Abr

Amores y desencuentros

Amores y desencuentros

Donde hay mucho sentimiento, hay mucho dolor

En muchas ocasiones, en mi trabajo como psicoterapeuta he escuchado palabras similares a las siguientes: “Uno de los momentos más dolorosos de mi vida fue cuando me di cuenta de que mi amor no era reconocido y aceptado por la persona a quien amaba”.

En ellas se deja sentir un dolor inmenso, ese al cual nos enfrentamos internamente cuando hay un desencuentro amoroso; nuestro amor no es correspondido, bien al ser rechazados al manifestar nuestros sentimientos o bien al percatarnos que el amor sentido no va en sintonía con lo vivido en pareja hasta ese momento.
Para comprender esta situación hemos de plantearnos el caso opuesto, cuando hay una correspondencia y el amor fluye entre dos personas.

 

¿Cómo es el amor correspondido?

Nuestro punto de partida es equiparar el amor correspondido a una energía que construye progresivamente una relación, en un desarrollo común, en evolución, siempre hacia etapas nuevas. Esta energía influye en todas nuestras actividades y promueve tanto el desarrollo individual como de pareja.

 

¿Qué ocurre si el amor no es correspondido?

Si esa energía que estamos dispuestos a compartir no puede llegar a su destino se produce un desencuentro, no alcanza su objeto de amor y queda detenida, no es fácil destinarla a otros objetos pues la carga de la energía de amor es muy fuerte y persiste en conseguir su encuentro, digamos que se empecina en arribar a quien está dirigida. Nuestros esfuerzos por lograr que ello se cumpla son frustrantes, nos sorprenden, nos confunden, nos enojan y finalmente nos duelen.

La proporción de nuestro dolor está en función del sentimiento amoroso que intentamos entregar. Donde hay mucho sentimiento, hay mucho dolor –frase atribuida a Leonardo da Vinci. Cuando nos percatamos que el amor se desvanece, nos golpea y lo vivimos internamente como una pérdida. Entramos en un proceso de duelo, hemos perdido aquello que continuamos aún queriendo. Podemos empezar con incredulidad y negándolo, confundidos, llenos de preguntas sobre qué ha pasado y por qué; podemos enfadarnos… Pasaremos por algo así como un tobogán de emociones intensas, para al final poder aceptar la realidad y explorar nuestra situación.

psicoterapeuta para ayudar en desencuentro amoroso

Queremos señalar que el proceso no termina en la aceptación. El camino continúa reasignando esta energía, brindándole otros destinos que pueden ser desde el amor orientado a uno mismo –en palabras de S. Freud: “la sombra del objeto perdido recae sobre el yo” (Duelo y Melancolía, 1915)- o permitir que fluya en un nuevo intento de entregarlo a otra persona y tal vez lograr el encuentro deseado.

Muchos procesos se resuelven, otros no; hay personas que se quedan en las primeras fases, ancladas en su desamor… Iremos abordando los problemas que conlleva en posteriores posts.

En cualquier caso, es importante señalar que estos desencuentros pueden ser tan dolorosos como lo decidamos, pues a final de cuentas decidir a quién entregar nuestro amor y cuándo depende de nuestra libertad. Aunque tal vez esto último no sea tan fácil de descubrir y se requiera un psicoterapeuta que brinde un poco de ayuda para hacer consciente este duelo y poderlo superar.

En esto, podemos ayudarte en PSICO. Para cualquier cosa que nos desees comentar, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. ¡Gracias!

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