09 Sep

La escucha hace la diferencia

Podemos decir que una diferencia entre el psicoanálisis y el coaching la establece la forma de escuchar, pues si bien en psicoanálisis escuchamos para ofrecer un espacio donde la palabra desenmarañe el sentido de un síntoma, en el coaching escuchamos como un soporte para esclarecer los caminos a través de los cuales se puede acceder a un destino.

 

No obstante, en ambos casos, se trata de escuchar como un acto de comprensión que hace al otro vivir más libre, más dueño de sí mismo.

Cuando iniciamos una entrevista para saber cuáles han de ser los avatares que seguiremos en un proceso, estamos abiertos a que suceda cualquier cosa, a que el devenir del discurso sea quien guíe nuestros pasos. En una entrevista podemos escuchar una petición de liberación de un síntoma, algo así como “no sé por qué en mi historia vengo repitiendo este tipo de relaciones, es como si las buscara intencionalmente”, donde se nos pide ayuda para evitar que esa especie de destino funesto se repita, donde se busca romper con aquello que ata a la persona a una repetición infinita de un comportamiento incomprendido y que desde luego es incómodo.

Pero también podemos escuchar que el destino de la palabra sea la búsqueda de caminos para hacer algo que en principio le es inaccesible como, por ejemplo, “quiero hacer que mis colaboradores sean más autónomos, que puedan tomar decisiones sin consultarme y salir adelante, es decir, necesito dejar de hacer algo que favorece aun la dependencia de mis colaboradores”, en este caso también hay un desconocimiento y una repetición, pero el nivel de intervención que solicita es distinto.

Psicoanálisis y coaching, son dos respuestas que nos pueden facilitar la vida, son dos vías distintas para resolver problemas diferentes que deben ser bien distinguidos cuando una persona se confía a compartirnos un malestar o una ilusión.

Si bien el psicoanálisis tiene como acto fundamental hacer consciente lo inconsciente, el coaching es una disciplina cuyo objetivo es ayudar a identificar y disolver los obstáculos que impiden a la persona alcanzar sus objetivos, así como a descubrir las nuevas metas para su desarrollo.

En ps|co nos dedicamos a realizar esta distinción y a trabajar con sus diferencias según las necesidades de quien solicita nuestro apoyo. Puede ser que la persona busque simplemente cambiar algo en su vida, pero no sabe el camino que debe seguir para lograrlo. Desde su primera cita, la persona encuentra una escucha comprensiva y empática, la cual busca esclarecer cuáles son las metas buscadas y, según las características de cada caso, se sigue un camino para llegar a establecer la ruta a seguir. En algunas ocasiones es un trabajo que tiene las características de un proceso psicoanalítico, o quizás sólo se limite a una perspectiva donde haya que curar algo en un sentido psicoterapéutico. Sin embargo, hay otras muchas circunstancia en las cuales la solicitud se centra en cosas concretas que se hayan fuera del espectro de una psicología patógena, es decir, en busca de la elaboración de una estrategia para efectuar un cambio en algo concreto de su vida, y este es el caso en el que nos decantamos por realizar un trabajo de coaching.

El coaching es una disciplina relativamente nueva, en poco más de 25 años ha logrado difundirse de forma espectacular. Sir John Whitmore publica en 1992 su libro Coaching , donde trata de definir el coaching más allá del ámbito deportivo, explicando cuidadosamente cuáles son sus principios básicos. Era imperativo dejar claro su profundidad psicológica y las amplias posibilidades que ofrecía para el contexto social de aquel momento. De no comprenderse esto, sería muy fácil distorsionar su metodología y con ello la reputación de esta nueva disciplina.

Una de las características de su método es la función de escucha que un coach realiza en una sesión de trabajo, una escucha que le permite cuestionar de una forma puntual, casi ingenua, para permitir que el coachee –la persona quien participa de un proceso de coaching– vea en su propio discurso las respuestas a su planteamiento original. En el proceso de coaching es el coachee mismo quien descubre sus caminos, pero para ello debe tener un interlocutor que sirva como espejo para poder ver sus puntos ciegos. Esa escucha del coach, ha de estar sustentada en distintos paradigmas psicológicos: Inteligencia Emocional, Psicología Dinámica y Transpersonal, Enfoque Sistémico, Psicología de la Gestalt, Enfoque Ontológico y otros muchos recursos que ha de elegir para acompañar a su coachee.

Una de las formas más divulgadas del ritmo y la secuencia que se imprime en un proceso de coaching, lo marca el acróstico GROW (Goal, Reality, Options & Way), pues de lo que se trata es de concretar un resultado tangible que cada coachee pueda tener como referencia en su proceso. En una sesión de coaching es necesario que partamos de una condición en la cual el coachee dibuje su situación actual (Reality), con sus aspiraciones, dificultades, anhelos; concrete una meta (Goal) frente a dicha realidad y se comprometa a conseguirla; analice las distintas alternativas (Options) que se le presentan y opte por las que sean más adecuadas a sus circunstancias; y siga un camino (Way) para alcanzar su meta. Aunque cada coach puede hacer variaciones de este tema, en esencia el modelo se repite. El coach debe intervenir oportunamente cuando se da cuenta de algún bloqueo del coachee para seguir su camino, siendo en estas intervenciones donde ha de mostrar su experiencia para aplicar la herramienta psicológica que resulte más conveniente.

Probablemente usted tiene una sensación de malestar que desea cambiar o ganas de modificar algo en su vida y no sabe cómo. En PS|CO tenemos un espacio para que usted lo consiga. Nos gustaría conocer su opinión. ¡No dude en escribirnos!

 

 

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