12 Jun

Reacciones a la ansiedad

Formas en las que reaccionamos ante la ansiedad

La ansiedad parece universal. Nos ponemos nerviosos de vez en cuando; en ocasiones, vivimos las situaciones con desazón, que puede en ocasiones conllevar miedo, que si es extremo se convertiría en angustia y pánico. Hay situaciones potencialmente provocadoras de ansiedad: posible exposición a estímulos fóbicos (altura, arañas, inyecciones, etc.), incertidumbre ante un diagnóstico médico u otra situación muy comprometida para la vida, ser evaluados…, entre otras.

La ansiedad es universal, es una reacción emocional habitual ante determinadas experiencias (reales o imaginadas) que vivimos y afecta tanto al presente como al pasado y al futuro proyectado.

En este post queremos poner el foco en cómo la ansiedad se manifiesta ya que contamos en nuestro organismo con varios sistemas de respuesta.

 

Cómo respondemos ante las situaciones que nos provocan ansiedad

Básicamente, podemos responder mediante tres sistemas de respuesta, que son el sistema cognitivo, el sistema psicofisiológico y el sistema motor. Por lo general, suele predominar uno de ellos, aunque también es habitual que sé de una mezcla de dos o de los tres.

Los vamos a analizar por separado:

En la persona con predominancia del sistema cognitivo, su tendencia es a pensar mucho en aquello que le preocupa. Está inquieta por las posibles consecuencias de sus actos o la ausencia de ellos, piensa que en determinadas situaciones los demás se darán cuenta de su incompetencia, torpeza o de lo que sea que tema. Así, la mayoría de estas manifestaciones de ansiedad “giran” a nivel de pensamiento y esto lleva a una gran dificultad para desconectar de la preocupación y descansar.

Cuando predomina el sistema psicofisiológico, suelen ocurrir síntomas parecidos a los siguientes: palpitaciones, opresión en el pecho, “mariposas” en el estómago, sudores por la espalda o manos, sensación de rubor interno, entre otros. Es como si los órganos internos “trabajaran de más” y su producción no se adecuara a la situación real que la persona está viviendo. Suele ser difícil parar este “exceso” y desconectar. Curiosamente, se activa fácilmente al pensar en él.

Al predominar el sistema motor, pueden realizarse movimientos repetitivos (moviendo una pierna, tocándose el pelo con la mano…), se tiene una sensación de inquietud interna y estar en movimiento, por ejemplo. También este exceso, que se manifiesta ahora mediante los músculos principales del cuerpo, es difícil de parar y de difícil desconexión.

manifestaciones ansiedad

En muchas personas se da una mezcla de los tres, con sintomatología ansiosa de tipo cognitiva, psicofisiológica y motora, en mayor o menor medida. En otras personas, el predominio de un sistema es más “puro”.

Si es ocasional y de intensidad leve, puede resultar fácil convivir con la ansiedad: se acaba yendo… hasta que vuelve. Si es más frecuente, intensa o perturbadora, llámanos y hablamos. Hay técnicas y maneras. El abordaje varía en función del tipo de los síntomas presentados y de las situaciones generadoras de ansiedad, y cada caso ha de ser evaluado y tratado de manera individualizada.

Es importante destacar que en este post nos referimos a las manifestaciones de la ansiedad, esto es, cómo la expresamos por dentro (vivencia interna de la ansiedad) y cómo la exteriorizamos (lo que los demás observan por nuestra conducta y lenguaje verbal y no verbal). No hay que olvidar que la ansiedad no ocurre porque sí, suele estar mantenida por unos pensamientos y creencias, y enraizada en conflictos internos y temas no resueltos. Tema complejo, al que dedicaremos próximos posts en nuestro Blog PSICO.

Estaremos encantados de conocer tu opinión al respecto. Para cualquier observación o consulta, no dudes en contactar con nosotros. ¡Gracias!

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