27 Abr

Cómo remendar un corazón roto

¿Cómo se puede reparar un corazón roto?, se preguntaban los Bee Gees en una melódica canción. No es infrecuente que escuche relatos de desamor en consulta y en ocasiones, resuenan en mi interior trozos del estribillo de esta canción. Tampoco es infrecuente escuchar preguntas de cómo proceder para recuperar la propia vida. Me gustaría aprovechar este post para reflexionar un poco respecto a este tema.

 

En el desamor hay pérdidas.

Muchísimas canciones y películas abordan el desamor. Infinidad de novelas y relatos breves. Nos acercan a la universalidad del tema. Amas y ya no te aman. Amas, te aman, pero han pasado cosas que te has propuesto no tolerar. No sabes si amas o te aman. Lo anterior es ejemplo de múltiples variantes. El hecho es que has perdido algo: a la persona que amas, la amistad que tal vez tenías, el tipo de vida que te gustaba (o creías que así era), el proyecto que te habías forjado…. No es fácil de aceptar, aunque fueras tú quién decidió que ya no más y tengas bien claro no continuar.

 

No es que cueste olvidar, es que es imposible.

Nuestro cerebro no olvida a propósito. En un sencillo experimento, se pregunta a los encuestados si pueden no pensar en un elefante rosa. Es imposible, lo piensas a la vez que lo escuchas. Lo mismo ocurre cuando lo nombras. Al hablar de algo, al recordarlo o recrearlo en silencio, lo tienes presente. Repetirte el “no” es tener presente lo negado. Con ello quiero decir que las tareas internas para aceptar una pérdida no radican en pretender olvidar lo perdido (no se puede de manera intencionada), sino, por el contrario, en hacer bien real esa pérdida, en constatar que ya no se tiene aquello que se ha perdido, por una razón u otra.

 

Tras una pérdida solemos experimentar malestar emocional.

Necesitamos tiempo para procesar la emocionalidad intensa, que al principio suele ser de ámbito negativo, aunque esto último sea cuestionable. ¿Por qué ha de ser negativa la tristeza en momentos tristes? ¿Por qué ha de ser negativa la sensación de soledad cuando de hecho se ha perdido a la persona con la que se sentía uno en compañía? Permitirse vivir esta emocionalidad ayuda a hacerla real y a aceptarla. Es decir, es “normal” sentirse así cuando pasan estas cosas. No podemos que no pase. Como tampoco podemos parar que la lluvia caiga, que el solo brille y que el mundo gire, como siguen Barry y Robin Gibb en su setentero estribillo; y, esto sucede esté el corazón roto o indemne.

 

Tras una pérdida, nos cuesta aprender a vivir sin lo perdido.

Cuesta y es posible. Al igual que aprendemos a vivir sin el tabaco (si hemos dejado el hábito), sin un brazo tras un accidente o sin una buena salud si nos han diagnosticado una enfermedad crónica, por ejemplo. Requiere tiempo, tener las tareas anteriores en marcha y empezar a deshabituarnos de las rutinas anteriores. Entonces, podremos empezar otras nuevas.

Avanzando en el proceso de aceptación, vamos sumando tomas de realidades: la del hecho objetivo, la de nuestra propia subjetividad y la de nuestra vida actual.

 

Resiliencia.

Para todo lo anterior, unos buenos autocuidados nos permitirán sobrellevar mejor este periodo de tiempo. También, comprender que éste es temporal. Se ha visto que el famoso “esto también pasará” es una de las características de las personas resilientes, es decir, personas que se recomponen de los sucesos adversos que sufren. Las personas resilientes no niegan que dichos sucesos han sucedido, como tampoco niegan las consecuencias de estos. Se centran en lo importante y actúan en base a lo que es beneficioso para sí mismas. ¿Pensar esto me va a ayudar a avanzar? ¿hacer esto me ve ayudar a sentirme mejor a medio y largo plazo? Son ejemplos de preguntas de personas que se centran en su recuperación y avance.

Es duro vivir una separación y el desamor. Esperamos que estas breves reflexiones sean útiles para aliviarlo y “permitirse vivir de nuevo” (sic).

 

En PS|CO tenemos mucha experiencia en el abordaje de este tipo de situaciones. Si consideras que tu proceso es más largo o intenso de lo esperado, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Te escuchamos.

 

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¡Gracias!

Psicología y Coaching PS|CO

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Maite García, Psicóloga clínica y Coach 

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