18 May

Eco-ansiedad, ¿un problema reciente?

Eco-ansiedad

Tiempo atrás, una mujer joven a quien atiendo regularmente en consulta me fue mostrando sus preocupaciones e inquietudes por el futuro del planeta, concretamente por la salud ambiental debido a la mala evolución del clima. Al conocerla desde hacía tiempo y habiendo descartado otro tipo de psicopatología, lo incluí dentro de un ámbito ansioso, del que ya habíamos trabajado con éxito otros temas importantes en su vida.

Fue ella misma quien, en una sesión, me comentó que se había sentido identificada con el término “eco-ansiedad”, que unos días antes había encontrado en prensa y por las redes.

Qué es la eco-ansiedad

La eco-ansiedad vendría a englobar las preocupaciones e inquietudes sobre temas de ecología. Los pensamientos se circunscriben a diferentes aspectos de la salud ambiental (calidad del aire, flora y fauna…) y cómo garantizarla (reciclaje, energías renovables, reutilización y buen uso, etc.), con una reacción emocional bien de tristeza, enfado, culpa o impotencia. Se intenta actuar para salvaguardarla, que, al considerarse insuficientes dentro de “las acciones globales”, pueden ocasionar un gran malestar. El presente se vive con mucha ansiedad, afectando negativamente el funcionamiento diario. Se anticipa un futuro catastrófico.

Viene definida por la Asociación Americana de Psicología como “el temor crónico a un cataclismo ambiental y el estrés causado por observar los impactos aparentemente irrevocables del cambio climático y por la preocupación ante el futuro propio y el de las futuras generaciones”.

Es más frecuente en jóvenes, población concienciada ante los efectos del cambio climático y del calentamiento global.

Aunque todo lo “eco” parezca nuevo, la “eco-ansiedad” no lo es tanto. Tras mi entrada relatada anteriormente, sensibilizada ya sobre ecología, he posado más la mirada en estos temas. Sonreí al detectarla hace poco en un capítulo de “Doctor en Alaska” (estoy viéndola de nuevo –en plataforma) –recuerden que la serie tiene unos 30 años. El personaje de Ed, joven nativo norteamericano, se entristece ante una futura destrucción del planeta por malas costumbres humanas y llega a angustiarse por lo que va descubriendo. A lo largo del capítulo, va encontrando diversas aportaciones creativas, apoyado por un amigo, sintiéndose útil para las próximas generaciones.

La “eco-preocupación” es legítima, ¡cómo no vamos a preocuparnos por los efectos del cambio climático y por el futuro! Es importante cuidar la salud del planeta, como también lo es cuidarnos a nosotros mismos. Así podremos manejar esta preocupación sin desbordarnos por la ansiedad que nos genera y vivir el presente disfrutándolo y actuando de manera efectiva.

Qué ayuda y qué no ayuda con la eco-ansiedad

Como vemos, ayuda saber por qué estamos preocupados, manteniendo este exceso de preocupación dentro de unos niveles manejables. Nos permitirá ocuparnos en vez de preocuparnos y podremos incrementar nuestra habilidad para abordarlo.

Manejar la eco-ansiedad, a nivel individual

Conviene “airear” el sistema cerrado de la preocupación constante y monotemática. Para ello, es útil:

-Estar informado, no sobre informado.

-Buscar información diversa y veraz, tanto de noticias negativas como positivas sobre avances en algún área, incluso de noticias neutras o de otros temas de interés.

-Inhibir la tendencia a convertirlo en el único tema en la vida y a aleccionar al entorno.

También, nos ayudará:

-Mejorar los autocuidados, de la manera más sostenible y sana, respecto a la calidad del sueño, de la alimentación, del estado físico y mental, incluido el manejo emocional.

-Estar conscientemente más en el presente compartido que en el futuro catastrófico que nos llena de ansiedad

-Ocuparse del entorno de vida más cercano, contribuyendo en aquellas pequeñas (e importantes) acciones que suman, como la reducción de recursos y energía, el reciclaje, la reutilización, la compra sostenible y planificada… entre otras.

-Centrarse en lo que aporta cada acción individual y en lo que se siente (aire fresco al ir caminando al trabajo en vez de coger el coche, vista reposada al aprovechar la luz natural, emociones positivas al contemplar la naturaleza…)

Otras recomendaciones para la eco-ansiedad

-Colaborar, en la medida en que se pueda, con cambios sostenibles en el entorno laborar, como promover el buen uso, el reciclaje, usar luz natural, etc.

-Investigar sobre grupos cercanos para conectar con otras personas y participar en actividades concretas, de colaboración, de presión, etc.

-Ser coherente con uno mismo 

Queremos acabar señalando que, en general, la ansiedad genera más ansiedad y las anticipaciones, que suelen ser negativas, llevan la ansiedad a máximos. Es importante aprender a manejar más hábilmente la ansiedad que nos generan estas inquietudes y preocupaciones, y entrenarnos en la difícil tarea de saber dónde enfocar nuestro interés, cuándo hacerlo y cómo actuar.

Esperamos que te hayan sido útiles nuestras reflexiones. Para cualquier asunto, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

 

-Y ahora también te ofrecemos nuestros servicios de manera online

¡Gracias!

Psicología y Coaching PS|CO

Maite García Soriano, Psicóloga Clínica, PS|CO

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