24 Ago

Comunicación asertiva

Comunicación y asertividad


A lo largo de los años, voy constando la diferencia que hay en cómo las personas nos relacionamos unas con las otras; en ocasiones, de manera muy fluida y cálida, en otras, de manera bastante horrorosa, con muchas variedades intermedias. En un post anterior lo analizamos desde el punto de vista de la escucha. Queremos dedicar varios posts para reflexionar sobre las actitudes y las emociones en las relaciones interpersonales, y centrarnos en varias tácticas exitosas en este interesante campo de la comunicación humana y comunicación asertiva.

Vayamos a por el primero: Comunicación y asertividad.

 

Comunicación asertiva: estilos en la comunicación interpersonal

En toda interacción humana hay comunicación, se hable o no, y va más allá de las palabras. Transmitimos mensajes “objetivos” y también transmitimos las emociones que sentimos.

En teoría de la comunicación, se suele diferenciar entre el estilo agresivo y el pasivo. Veamos esta diferencia.

Si utilizamos el ESTILO AGRESIVO, nos relacionamos con los demás de manera violenta para conseguir nuestros objetivos, agrediendo a la otra persona con nuestras palabras, gestos y silencios, sin tener en cuenta sus sentimientos. Predomina el ataque o la defensa acérrima -recordemos aquello que, a veces, la mejor defensa es un buen ataque.

Las emociones se expresan con violencia en las interacciones interpersonales, desde la más evidente (insultos, amenazas, reproches…) a la más sutil (por ejemplo, fina ironía). No es difícil entrar en una espiral destructiva con los demás y a la larga, con uno mismo.


La violencia suele generar más violencia


Si nos movemos en el ESTILO PASIVO, hacemos lo que nos dicen, queramos o no, sin decir mucho más. No se establece una comunicación efectiva porque realmente nos quedamos al margen. Prevalece defendernos pasando desapercibidos, generalmente porque no sabemos cómo enfrentarnos, lo único que nos sale es violento y decidimos tal vez inconscientemente no actuar para no ser rechazados. Es decir, nos “escondemos” detrás de nuestro silencio y asentimiento. No agredimos, pero tampoco nos defendemos.

Regulamos nuestras emociones (que es innegable que existen, aunque no las expresemos) con pasividad, esto es, no actuando.


A la larga, la pasividad nos llevaría a un sentimiento de indiferencia


Los dos estilos tienen ventajas, pero los riesgos son enormes: para el agresivo de quedarse solo en su defensa y para el pasivo de ser manipulado.

Entre el estilo agresivo y el pasivo se encuentra el estilo asertivo. La asertividad hace referencia a defender los propios intereses, expresar opiniones y sentimientos, decir que no (si es lo que se quiere decir), respetando la forma de pensar y sentir de los demás. Claramente, la actitud es de defensa sin ataque y requiere aprendizaje y entrenamiento ya que parece que no lo tenemos tan establecido en nuestro acervo evolutivo.

Hay varias técnicas y dinámicas de comunicación asertiva que podemos utilizar. Son útiles para iniciar, mantener y terminar conversaciones, para pedir favores y hacer peticiones, para no dejarnos manipular, por ejemplo. Las trataremos en extensión en un próximo post.

En esta línea, hay una serie de pasos que podemos seguir si queremos ser más asertivos en las interacciones interpersonales

 

Pasos para mejorar la asertividad en las relaciones interpersonales

  1. Describir los hechos concretos, específica y objetivamente
  2. Manifestar nuestros sentimientos y pensamientos de forma clara
  3. Pedir de forma concreta y operativa lo que queremos para que el otro lo pueda entender y hacer, en primera persona, sin evaluar ni reprochar a los demás
  4. Especificar las consecuencias de lo que va a ocurrir cuando se haga lo pedido, que suele ser preferible a plantear las consecuencias de no hacerlo

Te sugerimos reflexionar cuál es tu estilo predominante y si tienes alguna situación en la que te gustaría actuar diferente con alguien, hagas primero el ejercicio anterior por escrito y luego lo practiques.

En próximos posts avanzaremos en estos temas. Hasta entonces, saludos cordiales. Para cualquier asunto, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. ¡Gracias!

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¡Gracias!

 

Psicología y Coaching PS|CO

 

Maite García, Psicóloga clínica y Coach, PS|CO

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