15 Sep

Degeneración neurocognitiva

El proceso de la degeneración cognitiva


La degeneración neurocognitiva está provocada por una serie de causas que hay que analizar para determinar su alcance. A continuación, comentamos una de las más comunes, sus síntomas y el abordaje psicológico.

 

Causas y síntomas de la degeneración cognitiva

Nos referimos al paso del tiempo. El 10 % de personas de más de 65 años la experimenta progresivamente. Igualmente, la genética también incide en su posible aparición. Es adecuado revisar los antecedentes familiares para comprobar su importancia. Hay enfermedades crónicas que están relacionadas con la aparición de síntomas cognitivos y de la conducta. Es necesario conocerlas y para ello, es conveniente consultar con diversos especialistas médicos.


En todo caso, haber llevado una dieta poco adecuada, la obesidad, el tabaquismo y el consumo de alcohol y otras drogas también son factores que influyen en una bajada de la actividad cerebral, que podría adelantar su aparición.

Es imprescindible prestar atención a los siguientes síntomas:

  • * Olvidos relacionados con acciones realizadas hace unos días, fechas importantes o citas médicas.
  • * Repetir la misma pregunta a los pocos minutos de haberla realizado.
  • * Experimentar problemas para ordenar los acontecimientos vividos.
  • * Tener dificultades al planificar acciones que anteriormente se realizaban sin ninguna dificultad (por ejemplo, comprar los ingredientes para una receta y llevarla a cabo con sus diferentes pasos)
  • * Desorientarse en lugares conocidos o experimentar confusión ante sucesos habituales
  • * Padecer ansiedad o ponerse nervioso/a al tener que hablar con otras personas, que no ocurría previamente ni forma parte de la forma de ser de la persona.

 


Mantener una vida sana y equilibrada


 

¿Qué puedo hacer?

Para prevenir o retrasar la aparición de los síntomas anteriores, es muy recomendable llevar a cabo unos buenos autocuidados: realizar actividad física, mantener la mente en funcionamiento (leer o tener alguna afición creativa son dos buenos ejemplos), dormir bien y mejorar la dieta.


Asimismo, la atención psicológica especializada es de gran ayuda. Por ejemplo, la estimulación cognitiva consiste en ejercicios con los cuales se entrena al cerebro para que no pierda su funcionalidad. En algunos casos, es conveniente realizar una amplia evaluación neuropsicológica para determinar qué funciones mentales superiores están más afectadas y cómo se pueden rehabilitar, al mismo tiempo que se potencian las preservadas. Progresivamente, se consiguen mejores resultados. La terapia consiste en adaptarse a las peculiaridades del paciente y en personalizar el tratamiento consiguiendo así que sea más sencillo ir controlando los síntomas que ya se experimenten, en paralelo a la orientación a la familia en el manejo.


Igualmente, el apoyo profesional permite realizar actividades guiadas y someterse al examen de profesionales que podrían alertar de cualquier alteración que se produzca durante el proceso. Cada cierto tiempo se realizan reevaluaciones para comprobar cómo va la terapia y cuáles son los siguientes pasos a dar.


En definitiva, se trata de estimular a la persona para que ponga en marcha su propia capacidad para estar (bien) activo y llevar la vida lo más normalizada posible. Conocer las claves para entrenar el cerebro permite mantenerlo activo durante más tiempo y no acusar tanto los síntomas o el avance del antedicho deterioro.


Por lo tanto, la evaluación neuropsicológica, la estimulación y/o la rehabilitación cognitiva y la terapia no debería obviarse por parte de las personas más susceptibles de padecer un deterioro cognitivo. Favorece la evolución si se empiezan en el inicio de los síntomas cuando aun dicho deterioro es ligero.

 

La degeneración neurocognitiva es una consecuencia de diferentes procesos que influyen en la actividad cerebral. El controlar la aparición de los síntomas y confiar en la ayuda psicológica especializada son dos opciones para retrasar su avance y manejarse mejor.

El día 21 de septiembre es el Día Mundial del Alzheimer.

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Maite García, Psicóloga Clínica y Neuropsicóloga, PS|CO

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