16 Sep

Ventanas al inconsciente, Post 1

Esperanza · Relato autobiográfico

Recientemente nos hemos mudado y me he acordado de una anécdota que me ocurrió durante una mudanza de un consultorio psicológico. Lo quiero compartir en este breve post y empezar en nuestro Blog PSICO (la que tal vez espero que sea) una serie de posts relacionados encabezados por el título general “Ventanas al inconsciente”.

El relato que nos ocupa hoy transcurre a finales de verano, un sábado por la mañana, hace unos pocos años. Bajábamos pequeños muebles como estanterías, sillas…, cajas con libros, muchas cajas con libros, plantas, cuadros y otros enseres. De un primer piso, íbamos bajando las cosas varias personas. No nos llevó mucho tiempo; lo suficiente para tener parte de la escalera y el portal ocupados con las cosas a trasportar. Algunos vecinos entraban o salían, se sorprendían o no y nos saludábamos. En verdad, fue discreto y rápido. Nuestra tarea principal era ir y venir, subir y bajar, tomar y dejar…y acabar cuanto antes.

No me sorprendió la pregunta que me hizo una vecina, una señora mayor que se paró: “¿Se van ustedes?”, le dije que sí, que así era. Creo que no la había visto nunca y sospecho que ella a mí tampoco. Luego, siguió indagando: “¿Es dónde vivía Esperanza?” y seguidamente añadió: “Oí a muchos subiendo preguntando por ella”. Este comentario sí que me sorprendió. “No, señora”, contesté, negando que fuera así. ¡Qué gracioso!, pensé. Le sonreí mientras reparaba en la linda metáfora de lo realizado allí y nos despedimos, deseándonos un muy buen día.

¿De dónde se lo sacó aquella mujer? ¿Otra vecina se llamaba Esperanza? Me parece muy raro que alguien entre diciendo que busca esperanza, pero ¿es posible que esto se llegue a detectar? No lo sé, tal vez… Lo comparto, sabiendo que es muy difícil que sepa más sobre aquella determinada interacción y sabiendo también que hay más cosas que las que podemos explicar…

Y tú, ¿qué crees que pudo pasar? Estaremos encantados de conocer tus experiencias y opiniones al respecto.

La jornada continuó yendo y viniendo, subiendo y bajando, tomando y dejando. El ambiente de ese nuevo consultorio quedó tranquilo y, por supuesto, esperanzador.

Psicología y Coaching PS|CO

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