18 Ene

Soledad o desolación

Soledad constructiva o destructiva


                                                                                                                          La soledad puede ser una elección consciente, pero también una consecuencia de actos inconscientes.

Hoy les invito a reflexionar sobre ese abanico de sensaciones y emociones que se encuentra entre esa soledad que es un remanso para disfrutar de estar con nosotros mismos y la soledad que nos es desagradable, que nos oprime.

Me gustaría compartir con vosotros un fragmento del libro de la psicoanalista Françoise Dolto La Solitud:

«La soledad siempre me ha acompañado, de cerca o de lejos, como acompaña a todos aquellos que, solos, tratan de ver y oír, donde algunos sólo miran y escuchan. Amigo inestimable, enemigo mortal – soledad que recurso, soledad que destruye, nos empuja a alcanzar y superar nuestros límites. La soledad caracteriza al pequeño humano desde que nace y lo coloca a partir de entonces en una dependencia radical de los otros.»

 

La soledad constructiva                                                   

Probablemente hemos estado en situaciones donde agradecemos quedarnos a solas, disfrutar de esos momentos donde tomar aire, caminar, meditar, correr, nadar, sentarnos a no hacer nada, bueno tantas cosas que podemos hacer y disfrutamos de una forma inmensa. Están también aquellos momentos donde el tener ese tiempo con nosotros mismos nos permite contactar con nuestra creatividad, nuestra parte productiva o incluso es imprescindible para realizar tareas que no son gratas. En todo caso, esta gama de experiencias a las que aludo representa a la soledad como una situación que abrazamos con gusto ya sea para el placer, el descanso, la creatividad, la escritura, la reflexión o el trabajo. Podemos decir que en cada uno de estos casos la soledad es constructiva para nuestro ser.

Como dice aquella canción de George Moustaki:


Moi, je ne suis jamais seul avec ma solitude
(nunca estoy solo con mi soledad)


La soledad que nos daña

Sin embargo, es más común interpretar a esta palabra en su sentido depresivo, triste o doloroso, comprendiendo a la soledad como una melancolía o pesar que se siente por la ausencia de alguien, sin importar la causa, simplemente la situación es sentirme solo, sola. Desde luego, es un sentimiento y como tal es subjetivo, pues la persona que lo vive puede estar rodea de una multitud o perdida en un desierto. En este caso la gama de vivencias es muy grande, pero nos centraremos en algunas de ellas que en este momento podemos vivir ante el inicio de un nuevo año.

* La soledad al vernos sin pareja ya sea por una ruptura reciente o por no ser capaces de establecer una relación.
* La soledad por la desaparición de un ser amado o al vivir un duelo largo que no comprendemos.
* La soledad que me he provocado por errores cometidos y me han llevado a distanciarme de las personas de mi entorno.
* La soledad por sentir que los otros no son capaces de comprenderme.
* La soledad producto de mi forma de ser, de mi carácter, mi personalidad.


Las razones pueden ser muy diversas, en algunos casos conozco que se trata de algo específico que no me decido a cambiar, pero en otros casos se trata de algo que no controlo, que no sé de dónde viene y repito sin desearlo, sin darme cuenta, produciéndome cada vez más sufrimiento. Si en alguno de estos casos encuentras similitudes, no lo dudes y llámanos, seguro que en PS|CO podemos acompañarte en un proceso de coaching o de psicoterapia para hacer esa transformación y dejar atrás esa soledad no deseada.

-Y ahora también te ofrecemos nuestros servicios de manera online

¡Gracias!

Psicología y Coaching PS|CO

 

David Gilling, Psicólogo y Coach Senior, PS|CO

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