28 Ago

¡Vienen las vacaciones!

Para mí, no había nada mejor cuando iba a la escuela que saber que era jueves. Podías tener muchas tareas en clase, te podían poner muchos deberes para casa; tal vez, luego de merendar, tuvieras que prepararte para un examen, hacer un trabajo, ir a clases de dibujo o si había suerte, quedarte a jugar… daba igual, ya que sabías por esa ley natural que domina la vida escolar, que luego del jueves viene el vienes y solo queda un día para el fin de semana, bendición segura.

Daban igual las tareas y los deberes, ¡molaba sacar buenas notas! Y molaba también no ir a la escuela durante dos días seguidos, o dicho de otra manera, quedarte en casa y dedicar el sábado a remolonear con tu hermano, leer tebeos, acompañar a tu madre donde fuera, jugar con tus primos, con tus amigas… y los domingos repetir y a lo mejor salir en familia y acabar los deberes a última hora en casa mientras tu madre te regañaba que siempre pasaba igual… Paro porque no quiero entrar en la nostalgia, este post no va de eso.

Hablemos de autocuidados.

Este post va del anuncio del descanso, de lo bonitos que siguen siendo los jueves aun teniendo mucho trabajo ese día y los siguientes, de ese saber que puedes dedicarte a otras cosas, incluidas las que tienen que ver con el trabajo y tus obligaciones si así lo crees conveniente algún fin de semana. Estamos hablando de autocuidados, de lo sano que es parar, hacer otras cosas y dedicarte a tus hobbies si los tienes (si no, búscalos, anda), de pasear y salir con gente… no hacer nada o casi nada, si así lo quieres… También te cuidas si sigues formándote de vez en cuando, intercalando cursos de actualización en aquello que te dediques o en otros temas que pueden ser interesantes para tu futuro personal o profesional. Parar y descansar favorece mirarse y conocerse más y desde un enfoque de vida más o menos sano, ayuda a cuidarse para estar mejor, ser más efectivo en el trabajo, seguir cuidando de lo que uno se ocupa, incluir hobbies en el día a día, parando a veces y conciliando vidas.

Todo esto me ha venido estos días al esperar mis vacaciones de verano. Al empezarlas un lunes, viví un superjueves, ¡solo quedaba un día!, y por dentro, durante algunos instantes, me visualicé dando algunos brinquitos de alegría.

Los lunes siempre vuelven. Se empezará de nuevo la rutina y estará bien.

De momento, tenemos vacaciones. ¡Bien!

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